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Todos los Cuervos son negros

July 18, 2006

La filosofía de la ciencia es una rama que se ocupa de saber cómo se desarrollan evalúan y cambian las teorías científicas cuestionando la capacidad de la ciencia de revelar verdades sobre entidades ocultas y los procesos de la naturaleza. Esta área, indisociable a la epistemología siempre ha sido uno de los problemas centrales entre los filósofos quienes han dedicado gran tiempo a considerar patrones generales de “como se hace la ciencia” siendo contrastados por los científicos, que dejando este problema a los arriba mencionados, se han dado por complacido y deciden emplear su tiempo en tan sólo “hacer ciencia”.

cuervo negro

La inducción es el proceso por el cual un ente razona desde lo particular hasta lo general, siendo contraria a la deducción, teniendo en cuenta el siguiente postulado como verdad: “Si algo ocurre o cierto en algunas circunstancias, también lo será en situaciones similares, aunque esto no se haya comprobado empíricamente”…mas cuestionemos esto, ¿es verdad?.
Mediante la observación y la experimentación obtenemos evidencia para una teoría, mas esta evidencia no puede demostrar que la teoría es correcta. El vínculo no inductivo entre la evidencia y la teoría es uno de los problemas fundamentales de la teoría del conocimiento.

David Hume (filósofo escocés del siglo XVIII) trató a fondo el problema de la inducción. Hume consideró a las teorías como simples predicciones basadas en observaciones anteriores (vaticinios). Este filósofo construyó una perfecta argumentación para mostrar que estas inferencias son indefendibles. Por ejemplo: “Mañana anochecerá” Esta predicción esta basada en la observación de que todos los días la noche cae, mas no hay prueba absoluta para esto.

Tras buscar una razón valedera que justifique la confianza que tenemos en las deducciones inductivas, Hume llegó a la conclusión de que esta razón no existía y es que el problema esta en que pretender que la inducción será siempre una garantía para el futuro, no es más que otra predicción que podría ser explicada sólo de manera inductiva, entrando así en un círculo vicioso, una cuestión de principio. Este problema se relaciona directamente con la ciencia, ya que al no encontrar respuesta a la escéptica argumentación de Hume, no hay razón para aceptar ningún aspecto de la teoría científica: no hay razón para suponer que al día siguiente también anochecerá si es que no lo comprobamos en ese mismo día.

Muchos filósofos han intentado rebatir este poderoso argumento, pero quien respondió de una manera más radical al problema de la inducción fue Karl Popper. De acuerdo con él, el razonamiento de Hume sobre la injustificación de las inferencias es correcto visto desde una perspectiva racional, pero esto no amenaza a la ciencia cuyas inferencias, aunque no lo parezcan, son deductivas. Su idea central es que mientras que la evidencia jamás podrá probar que una teoría es correcta, podrá rebatir a aquellas que sean incorrectas, siendo racional preferir una teoría que podría ser verdadera a una falsa.
Sin embargo, esta posible solución al problema de la inducción trae muchos inconvenientes: primero, los científicos no tendrían motivo alguno para creer que sus teorías o hipótesis son correctas, ya que sólo pueden ser explicadas por una vía inductiva.
Parece que, por desgracia nuestra, las deducciones inductivas planteadas por los científicos no parecen ni evitables ni justificables.

Paradójicamente, toda la discusión planteada por Hume nos muestra tan sólo una cruda descripción de cómo, para bien o para mal, las inferencias inductivas funcionan en la realidad que poco a poco se convierten en hábitos de formación: Al haber visto muchos cuervos negros pasar por encima de nosotros, predecimos “el siguiente cuervo también será negro” usando la regla de “más de lo mismo”. Pero, esta regla no va a llevar a los científicos a ningún lado. Este es el problema de la descripción, en contraste con el problema de la inducción de Hume. Bastaría con preguntar a los científicos, ya que son muy buenos sopesando evidencia, pero no eficaces declarando los principios que recojan cómo llegan a ellos.

Quizá la forma más simple de mostrar la actual forma de comprobación de las teorías sea mediante el método hipotético deductivo en el cual se comprueban las teorías según las predicciones que implican para que finalmente la evidencia confirme si la teoría es correcta o no. No obstante, este modelo es demasiado permisivo, pues trata con evidencias irrelevantes, como si se trataran de factores trascendentes.

Pongamos a continuación un ejemplo: “Todos los cuervos son negros”. Lógicamente, los cuervos negros apoyan la teoría, los no negros la refutan y los no cuervos, irrelevantes. Pero, ahora usando un poco de principios lógicos, planteamos la siguiente teoría: “Todas las cosas no negras no son cuervos”. Los no negros no cuervos la apoyan y los cuervos no negros la refutan. El problema surge cuando analizamos a los componentes del grupo “no negro no cuervo” encontramos a demasiadas cosas (ej.: la ardilla marrón, la paloma gris, el ser humano, la rosa blanca, etc.) y cuando nos damos cuenta que las dos teorías antes planteadas son exactamente lo mismo. “Todas las cosas no negras no son cuervos” es una extraña, pero correcta forma de decir “todos los cuervos son negros”:

“Todas las cosas no negras son no cuervos = Ningun cuervo es no negro = Todos los cuervos son negros”

Por lo tanto una ardilla marrón y una rosa blanca terminan siendo evidencia de que todos los cuervos son negros (¿?). Esta es la paradoja del cuervo, que aunque parece un simple truco lógico, aún resulta muy difícil de resolver.

Aquí, como en otras partes, y sin que esto suene como un comentario atacante, sino más bien como un objetivo análisis de la realidad, los filósofos han tenido mucho más éxito plateando diversos problemas y dificultades que en resolverlas. Gracias a Dios, una valoración y crítica de cómo la práctica científica resiste una explicación puede iluminar por sí misma la naturaleza de la ciencia.

(Ensayo presentado para el curso “Ciencia y Filosofía” en EEGGCC - Primer ciclo)